Holi, por aquí Luisa...
Esta presentación es larga. Lo escribí así para que me ayudara a mi misma a tener un lugar donde mirar cuando necesite recordar quién soy y hacia dónde voy, y para el lector que tenga tiempo y ánimo de conocer un poco más de lo que me representa más allá de las presentaciones tradicionales.
Un resumen
Me llamo Luisa Rincón.
Soy profesora que conecta personas y una apasionada por la tecnología cuando permite ayudar a solucionar problemas. Coordinadora de la especialización y maestría en Ingeniería de Software desde hace más de cinco años. En mi Linkedin ves mi versión más de curriculum.
Llevo algo más de doce años en la Pontificia Universidad Javeriana Cali. Allí he enseñado, conectando personas, diseñado cursos, programas académicos, he acompañando estudiantes y recientemente he tratado de entender, junto con todo el mundo qué significa educar en una época donde la tecnología cambia a velocidades sin precedentes.
Mamá de dos hijos y esposa de un comediante, ahora emprendedor que también le apuesta a la IA y a los carros eléctricos, me encanta aprender cosas nuevas y retar mi mente saliéndome de las tradiciones y lo convencional.
Mi presentación
Familia
Ser mamá de dos me pone en una tensión que seguramente les resulta familiar a muchos padres: está la versión de mí que quiere moverse por el mundo, conocer lugares nuevos, viajar sin rumbo y salir más seguido por la noche; en contraste con la realidad de la vida con hijos que tiene sus propios ritmos, prioridades y horarios. Y, al mismo tiempo, existe esa otra versión de mí que se derrite con la mirada de amor que te da un hijo antes de dormir. Esa mirada sin palabras, que quizás solo entiende de verdad quien la ha recibido de sus propios niños.
Esas dos versiones, la que anhela libertad y la que no cambiaría ese beso de buenas noches por nada, conviven en mí. No se han puesto de acuerdo, y probablemente nunca lo harán.
Mis dos hijos nacieron en casa, acompañados por una doula y una médica. La primera vez ocurrió en plena pandemia, y yo me resistía a atravesar el proceso de traer una nueva vida al mundo sin mi esposo a mi lado. La segunda fue una decisión completamente consciente: después de haber vivido la belleza del parto en casa, no dudamos en repetir la experiencia.
Cuando la gente lo escucha por primera vez, suele poner una cara que sugiere que suena salvaje, pero ambas han sido experiencias que sin dudar repetiría.
Gonzalo, mi esposo, completa este panorama. Llevamos más tiempo juntos que separados. Él es comediante, emprendedor, negociante, profesor, entusiasta de la IA generativa y un apasionado de los carros eléctricos, además de alguien que disfruta acompañar a quienes llegan a ese mundo sin saber por dónde empezar.
Multifacético es, sin duda, la palabra que mejor describe su versión actual.
Quién soy
Soy espontánea, sociable y cero tímida. Para bien o para mal, ese filtro no venía incluido en el paquete. Me relaciono con facilidad, hablo con cualquiera y tengo una habilidad muy natural para conectar personas que no se conocen, pero que definitivamente deberían conocerse.
Ese talento lo he usado mucho más de lo que imaginé cuando empecé en la academia. En la dirección de la Maestría y la Especialización, una gran parte de mi trabajo ha consistido precisamente en eso: enlazar profesores, directores, evaluadores, speakers y empresas, y lograr que todo funcione como un ecosistema, no como una simple suma de partes. Conectar es algo que me nace y que disfruto sin esfuerzo. También es una capacidad que vivo y alimento en otros espacios importantes para mí, como Mujeres con Ideales, una comunidad de la que hago parte. Hoy, además, pongo esa habilidad al servicio de mis estudiantes de pregrado, que están dando sus primeros pasos en la industria y necesitan a alguien que los acerque al sector tech.
Y aunque muchas cosas en mí fluyen de manera natural, también hay aspectos que sigo aprendiendo a suavizar: me exijo demasiado. Tengo una voz interna que casi nunca dice “ya es suficiente” y que, cuando se dirige hacia mí, puede ser bastante intensa. Justamente por eso, he comenzado un camino de redescubrimiento que busca devolverle fuerza al ser por encima del hacer. Estoy aprendiendo a no medirme únicamente por lo que produzco, a escuchar más mis intuiciones y esas corazonadas que tantas veces tienen algo importante que decirme, y a vivir desde un lugar más conectado con el amor, la calma y el sentido.
En ese proceso también he reconocido algo muy mío: tengo una mirada naturalmente positiva y un talento especial para encontrar lo bueno en las situaciones, en las personas y aun en los momentos retadores. Me nace ver posibilidades, rescatar lo valioso y confiar en que casi siempre hay algo bueno desde donde construir. Hoy también estoy aprendiendo a encontrar ese mismo valor en lo imperfecto, en lo que todavía está en construcción, en lo perfectible.
¿Por qué existe este sitio?
Desde que apareció la IA generativa y empecé a usarla, he vivido de cerca el proceso de aprender a relacionarme mejor con ella. He pasado por la curiosidad inicial, la exploración intuitiva, el ensayo y error, la sorpresa, las preguntas más de fondo y también por la necesidad de entender no solo qué podía hacer con estas herramientas, sino cómo usarlas mejor. En ese camino al preparar formaciones para otros y escribir lo que me iba funcionando pude ordenar y aterrizar el conocimiento en materiales, marcos, recursos y reflexiones a los que pudiera volver después. Al comienzo, ese ejercicio tenía un propósito muy práctico: preparar mejor mis espacios de formación, aterrizar conceptos, organizar hallazgos y dejar registro de lo que iba aprendiendo mientras acompañaba a otros a entrar en este mundo.
Durante un tiempo, todo eso fue sobre todo para mí. Era mi manera de pensar con más claridad, de no perder aprendizajes valiosos y de construir una estructura propia en medio de un campo que cambiaba muy rápido. Después decidí dejar parte de ese trabajo en GitHub, una plataforma muy usada en el mundo tech para alojar y organizar proyectos, código, documentación y recursos digitales. Era un lugar abierto, ordenado y funcional, donde otras personas podían asomarse a lo que yo venía armando. GitHub me sirvió durante un tiempo, pero empecé a sentir que se me estaba quedando corto porque no es fácil de acceder para público no experto. Pasar el contenido a un sitio web fue, entonces, una manera de abrir más esa puerta, hacerlo más amable y ponerlo en un formato más fácil de recorrer para quienes podrían necesitarlo.
Y aquí viene el pequeño chisme personal: hacer este sitio pone a mi propio servicio capacidades que tantas veces he usado para ayudar a otros. Ha sido interesante encargarme yo misma del dominio, el hosting y de todos esos cacharreos técnicos que he resuelto en muchos otros proyectos, pero que esta vez sostienen algo mío. Este sitio nace entonces del cruce entre lo que he venido aprendiendo, lo que quiero poner afuera y la manera en que estoy eligiendo habitar esta etapa. Lo hago porque creo que la mirada que estoy construyendo puede aportarle a alguien más.
Aquí voy a reunir ideas, recursos, exploraciones y maneras de nombrar lo que estamos viviendo en la relación entre educación, tecnología e inteligencia artificial. También voy a ir dejando huella de mi propio proceso: de lo que observo, de lo que ensayo, de lo que me funciona y de lo que sigo tratando de entender.
